Ya estoy de vuelta de unas pequeñas vacaciones (¿alguien entiende por qué en vacaciones el paso de los días se acelera de manera vertiginosa?). En este caso han sido para estar con los míos: mi familia, mis amigos, mis sitios donde he vivido muchos años.
Y me dado cuenta que en estos días mi apetito de hacer fotos ha cambiado, me he transformado en una hormiga haciendo acopio de alimento para los días de invierno. Estas fotografías son las vitaminas emocionales que iré saboreando poco a poco durante los días que esté lejos de todo esto.
Y tengo un poquito de todo. Imágenes del duro azote de la crisis, cada buzo o uniforme que está colgado pertenece a un trabajador de los astilleros que se ha quedado sin trabajo ... y ya van mil, mil familias viviendo una dura crisis que acompañan a muchas más.
También fotografías de gente, algunos en la infancia con una vitalidad y fuerza increíbles y otros ya en la vejez. Ya a estas alturas algunos tienen sus recuerdos perdidos en una niebla que nunca se aclara.
Y los que tienen muy clara su memoria aprovechan cada pequeño instante de placer que les brinda la vida ... como darle de comer a su amiga Pipa.
Guardaré bien este archivo tan valioso para mi ya que son mis vitaminas, las que me darán fuerza durante el invierno.



